Defender la educación bilingüe cuando todavía no se tienen suficientes conocimientos académicos es una ardua tarea. Me encontré frente a ese dilema cuando mi marido me preguntó porqué estaba tán convencida de que ese era el camino a seguir.
Ante todo, me parece obvio que cualquier enseñante tenga como objetivo final el pleno desarrollo intelectual de sus estudiantes. Si los estudiantes se encuentran en una posición de desventaja lingüistica lógicamente no podrán llegar a ese objetivo. Ahora, la grán polémica es si deben de impregnarse lo más rápido posible de ese idioma adoptado y cómo hacerlo.
Para cualquier estudiante que tenga como lengua materna otra que el idioma hablado por la mayoría, el sistema educativo debería ser uno que no solo lo incorpora a ese idioma, sino que además lo haga de manera de que aquellos aprendiendo no se queden atrás en otras areas de estudio. Desgraciadamente la mayor parte de los programas educativos no toma en cuenta el impacto psicológico que pueda tener el meter a un niño en un sistema desconocido, en una sociedad desconocida que no habla su idioma. Tal y como está formado este sistema se espera que el estudiante no solo se olvide de su lengua natal sino en cierto sentido también de sus costumbres, podría decirse su identidad, para acomodarse a lo que la mayoría encuentra acceptable.
Lo más terrible es que la educación bilingüe, por lo menos en este país, siempre ha sido una polémica política y no educacional. Según qué partido, y por lo tanto agenda política que esté a la moda, le dieron o quitaron fondos al programa bilingüe. Que si hay demasiados imigrantes: se les quita, que si necesitamos espías: se les dá; y al final los que sufren las consecuencias son los mismos. Pero bueno, eso no se limita a la educación. Siempre la misma historia... el interés de los pocos sobre los hombros de los muchos...