A mí esto del invierno no me parece. En tarjetas navideñas o en fotos de esas artísticas en blanco y negro muy bien, pero en cuanto me obliga a quedarme metida en casa (por la fuerza digo, porque sino sí que me gusta estar encerradita) pues me pone de mal humor. Es que aquí cuando nieva nieva.
Ahí les vá la prueba contundente de que hasta Cristo andaría de malas...
