martes, febrero 21, 2006

Lo que el viento se llevó

Me acabo de dar cuenta de que en realidad esto de tener un segundo blog en español me dá una libertad de expresión que no tendría escribiendo en un solo idioma, por lo menos en inglés.¿Porqué? Porque al escribir en español me siento mucho más libre de decir lo que se me pega la gana.
En mi blog en inglés describí mi percepción del día: el hecho de haber pasado un día entero en una oficina sin luz, calefacción, elevador. Enfín, el resultado de la tontería de un pobre tipo que se durmió mientras llenaba de aceite el boiler de un edificio junto al nuestro.
En resumén: el aceite se derramó por todas partes, hubo una explosión eléctrica y también explotó la llave principal de agua en nuestro edificio, lo que en realidad nos salvó, porque hay que ver la cantidad de papeleo que se puede juntar en una casa de edición. Enfín, todo está bien, tenemos electricidad, las computadoras funcionan y todo como si nada. Lo único es que ahora me doy cuenta de que frágil es la vida en la que vivimos. Si no hubiera explotado la llave de agua el edificio se hubiera quemado, primera suerte, segunda: teníamos el día libre...
Todos los días me la paso escuchando a gente quejándose del trabajo, del porqué y del cómo y hoy me dí cuenta que toda esa bola de pelagatos eran los primeros en presentarse a la oficina para ver qué podían hacer para ayudar. Osea que el miedo de perder el trabajo puso en perspectiva el tipo de trabajo que tienen... las cosas no están tán malas como aparentan cuando se tiene miedo de perderlas, ¿no?
La compañía de repente me hizo pensar a mi padre. Mi padre llevaba una compañía de manera "humana", osea que ante todo pensaba en el bienestar del empleado. Desgraciadamente en la sociedad en la que vivimos ese tipo de mentalidad se paga. La prueba está en que mi padre ahora no tiene absolutamente nada y que su mujer se encuentra en la edad que tiene a trabajar.
Nada malo con eso, pero seguro que otros empresarios no están en las mismas.
El jefe de mi compañía está más o menos en la misma posición, a pesar de que nunca será un buenazo como mi padre, diría que es casi la antítesis sin querer serlo. Está a la popa del barco, y no tiene ningún sentido de los negocios. No sabe balancear lo humano con el hacer dinero. En cuanto le entra pánico porque no hay plata lo primero que piensa es en hechar gente, no por la gente , sino por rebajar lo que sale mensualmente en salarios, si pudiera mantener a todos en salarios ridículos lo haría... al mismo tiempo es un tipo que se lee a Marx y cree en la Unión Soviética. Nunca he conocido a alguien tan confuso y confundido.
El tipo me dá lástima. Parte de mi trabajo es ser casi casi psicóloga y recordarle en qué cree. Me volví su "conciencia" lo cual, a pesar de ser uno de esos puestos con mucha carga, me lo hecho a los hombros sin ningún pesar, algo bueno saldrá de ello.
Total, que hasta cuando me encuentro frente a desastres, conservo no sólo un ímpetu sino una claridad certena de que todo va a salir mejor...